Pagina de la Unión Nacional de Cañeros

Ciudad de México a 10 de agosto de 2017. El ing. Carlos Blackaller Ayala, presidente de la Unión Nacional de Cañeros, participó en el Foro de Audiencias Públicas sobre La Modernización del TLCAN, organizado por la Secretaria de Economía.

Aprovecharé está oportunidad para plantear a nuestras autoridades responsables de la revisión, renegociación y modernización del TLCAN, la exigencia de defender el interés de los sectores y cadenas productivas nacionales.

Directamente padecemos el caso de las importaciones de fructosa de maíz bajo evidentes prácticas de comercio desleal. Importaciones, que literalmente se identifican con la definición de dumping. Situación, formalmente reconocida por el propio Secretario de Economía, Licenciado Ildefonso Guajardo Villarreal.

Recientemente, los Acuerdos de Suspensión de aplicación de aranceles a las exportaciones de azúcar de caña mexicana a los EE. UU., han generado, en el Capítulo de Edulcorantes del TLCAN, una deformación en la mutua relación de desarrollo de un libre comercio de edulcorantes entre México y los EE. UU.

Proponiendo, en este proceso de renegociación y modernización, que México exija la aplicación o inclusión de mecanismos para corregir y evitar la práctica de Dumping en las exportaciones de la Fructosa de Maíz de los EE. UU., que se introduce al territorio nacional. Con esto, evitar prácticas depredadoras del mercado que desplazan la producción nacional de azúcar de caña y perdidas de oportunidad de ingresos por 4 mil 800 millones de pesos cada ciclo, mermando el ingreso de más de 180 mil familias productoras de caña de azúcar y comprometiendo el futuro sustentable de más de 500 mil empleos directos que genera la Agroindustria Mexicana de la Caña de Azúcar en 230 municipios, donde habitamos más del 10% de la población nacional, en 15 Estados de la República Mexicana. Al menos, deberán de imponerse mismas o equiparables condiciones y trato a las importaciones de fructosa, que las impuestas al azúcar de caña mexicana.

Los susodichos acuerdos de suspensión, imponen excesivas prácticas regulatorias que conllevan favorecer a la Industria Refinadora de Azúcar que opera en territorio de los EE. UU.; inhiben la incorporación de procesos y creación de empresas que incorporan tecnologías, innovación y agregación de valor en la cadena productiva de la caña de azúcar y contrario a la lógica, estos “Acuerdos” operan en detrimento del enfoque hacia el desarrollo sustentable.

En el Sector Agroalimentario, todas las actividades son importantes, no solo las que están de moda. Solicitamos, en el proceso de negociación, que la consulta a los actores sea amplia, transparente y democrática. Los mecanismos que se acuerden deben promover el enfoque de valor agregado e incentivar la innovación y el desarrollo sustentable.

México no debe aceptar retroceder en materia de solución de controversias y remediaciones comerciales. México debe defender la vigencia del Capítulo 19 del TLCAN. Incluso, los Poderes Ejecutivo y Legislativo deben revisar toda la regulación en materia de Comercio Exterior, a fin de que nuestra planta productiva nacional goce de las mismas ventajas que las legislaciones de los países socios brindan a sus productores.

En el caso del azúcar mexicana, con toda la maña que su legislación local les permite, los estadounidenses, aprovecharon a su favor una coyuntura global de los precios mundiales y regionales y con la sincronía de tiempos precisa, demandaron a nuestro país e industria por supuestas prácticas de subsidios y dumping. La modernización del TLCAN debiera impedir y corregir este tipo de prácticas que se acomodan a modo o la conveniencia, depredando al campo y agroindustria mexicanos.

México debe contar con los mecanismos legales para hacer expedito el proceso de investigación de prácticas desleales de comercio y mecanismos claros que obliguen al Ejecutivo a proceder de oficio ante prácticas de dumping evidentes.

En conclusión, los retos que plantea la revisión del TLCAN estriban en eliminar las barreras y las prácticas que distorsionan el mercado, logrando un acceso abierto, equitativo y recíproco en el comercio de los productos agrícolas de la región; que brinde entre otros, seguridad jurídica en las relaciones comerciales, óptimo funcionamiento de los mecanismos de solución de controversias, expandir las oportunidades de mercado de los productos agrícolas mexicanos y, en general, eliminar las barreras discriminatorias que limiten el acceso de los productos agrícolas al mercado de los Estados Unidos.

Muchas Gracias